miércoles, 2 de septiembre de 2015

MI BALDE DE AGUA

Me gustaría hablaros de una problemática que aunque nos atañe a todos los habitantes de la tierra, sólo algunos la sufren.
 
Esta fotografía que he tomado es de mi cubo de agua de hoy, un cubo de 9 galones, 28 kg (aunque si lo lleno hasta arriba me es imposible cargarlo los dos kilómetros de camino hasta el internado) Me siento torpe y débil al ver a las niñas de esta casa hogar cagándolos sin problemas sobre sus cabezas.  Y es que sólo cuando te falta algo, de verdad comprendes cuánto cuesta conseguirlo.
Esta historia no va sobre el agua en general, trata sobre este cubo de agua en concreto, este balde de agua.
Un cubo de agua (cuando es lo único que tienes) aquí, a varios kilómetros de Tegucigalpa, en una aldea de algunas casas desperdigadas en medio de la frondosa vegetación de estos bosques selváticos, cuesta el sudor de dos kilómetros cargados literalmente a cuestas o en su defecto y para mi sorpresa  4 Lempiras. Cuando pregunto cómo es posible que un cubo de agua sucia pueda costar dinero, una niña le da un revés a mi cerebro acomodado al mundo de agua potable de grifo y me contesta  “-¡Tía! ¡Un cubo de agua sucia no!- Y ríe -¡Un cubo de AGUA!. Esa conversación, esa pregunta y respuesta, ese conjunto, me congelaron y me dejaron pensando un buen rato (aún exhausta por el esfuerzo físico realizado).
Honduras, y en particular esta zona, ya lleva tiempo de sequía a pesar que estamos en el mes lluvioso. Nuestra zona está  extremadamente seca, los lugareños se quejan de la deforestación como causa principal de la sequía, y bien saben que esto se debe a la masiva tala de árboles y bosques de la zona que hacen que las nubes vayan y aquí no dejen ni una gota.
La quebrada, el riachuelo que abastece la aldea está seco, apenas tiene algo de agua donde se bañan algunos niños de la zona y lavan la ropa sus madres, y de donde nosotras cargamos cubos de agua para asearnos, lavar algo de nuestra ropa, y utilizar en el baño; y no, aun exprimiendo la última gota no da para todo.
Por supuesto la situación no es tan drástica como parece. Existe la opción de comprar agua como en muchos lugares “más desarrollados”, pagar por un servicio básico que debería ser común a todo el mundo y recibir cómodamente en casa (como anotación, y por si no lo sabéis, aquí el agua del grifo no es potable de ninguna manera) pero tristemente no todas las personas pueden hacer frente a este coste y su encarecimiento continuo.
Las Flores es un centro de niñas, una casa hogar que acoge a 20 niñas, que duramente  (y tarde) recibe subvenciones del gobierno, y mejor no hablar de la Iglesia, que a pesar de pertenecer a esta institución, se desentiende totalmente del mismo.
Las donaciones privadas, la solidaridad vecinal, la venta de artesanía, la cooperación internacional… ayudan a que este centro no cierre las puertas.
Toda esta situación, tan lejana y desconocida para mí, que hace dos semanas estaba bañándome en mi piscina, tomando duchas diarias y abriendo el grifo para beber agua potable, me hacen replantearme más que nunca qué estamos haciendo con el planeta, y en qué nos estamos convirtiendo o nos hemos convertido como seres humanos. Y es que aunque vivamos en el mismo planeta, realmente en algunos rincones estamos protegidos con una cúpula de cristales tintados para no ver la realidad fuera de nuestras fronteras.
Europa está en crisis, España está en crisis, la economía europea se tambalea. ¿Crisis de qué?
El modelo económico que tenemos, este capitalismo salvaje del que nos beneficiamos en los “países desarrollados”, modelo y estilo de vida que sobrevive de la avaricia, recae directamente en vidas ajenas, en el otro lado del mundo; tiene un coste. Y aunque a nuestros ojos sea asequible, el coste real es mucho mayor, ya sea en derechos humanos o recursos naturales, y de verdad que no lo vemos, aunque lo tengamos delante. Son los cristales tintados a los que nos hemos acostumbrados.
Mientras unos abrimos el grifo y despilfarramos el agua potable, a otros les cuesta cargar litros de agua sobre sus cabezas durante kilómetros.
Nosotras podemos dar gracias: tenemos agua. Incluso cuando no hay agua, podemos destinar algunos fondos y comprarla. ¿Cuántas personas en el planeta no podrán hacer esto? ¿Cuánta gente no podrá acceder a este recurso tan básico? Y por otro lado, ¿Cuántos de nosotros, de los que estáis leyendo esto, nos hemos visto sin acceso al agua más de dos horas? Y llegados a este punto, ¿Cómo, siendo esta diferencia tan abismal, podemos realmente empatizar y comprender este problema?
 
Nira Plaza Coca

Voluntaria en La Casa de Las Flores (Subvención: Diputación de Ciudad Real)
Tegucigalpa, Honduras

lunes, 16 de febrero de 2015

NIRA DESDE LEJOS....PERO SIEMPRE CON "LAS FLORES"


La empatía es un sentimiento que a veces es difícil alcanzar cuando estamos inmersos en nuestra ajetreada y cómoda rutina, de la que no somos más que víctimas aisladas de los problemas ajenos. Sin embargo, cuando tienes la oportunidad de vivir la vida de otras personas, de adentrarte en su día a día, con sus retos y quehaceres cotidianos, con sus dificultades y sus recompensas; ganas algo que te ayuda a crecer como persona, ganas humanidad, sensibilidad; ganas fortaleza, integración; consigues desprenderte de tu rol social para ser lo que se necesita de ti. En definitiva ganas felicidad, porque ya se sabe, no es más feliz quien recibe, sino quien da; y cuando comprendes esto, ganas un poquito más como persona.
El tiempo que estuve en Honduras realizando un voluntariado, gané todo eso y más. Sinceramente soy incapaz de describir con palabras todo lo que recibí de aquellas niñas y trabajadoras que se volcaron en hacer de mi estancia con ellas, uno de los periodos más felices de mi vida. Creo que todo el mundo que ha vivido una experiencia similar, estará de acuerdo conmigo en que el descubrir que te sobran un 80% de tus bienes materiales, te hace sentirte libre. Que el no tener lavadora, te hace ser consciente de que no necesitas tanta ropa; que el no tener agua potable, te hace no malgastarla; que el no recibir gratis nada en esta vida, te obliga a valorar tu esfuerzo, a pelear por lo que realmente quieres. Y sobre todo, te hace ser consciente de la desigualdad que existe en el mundo. Vivimos nuestras vidas de confort alejadas de la realidad social, y a veces es necesario que se nos pellizque un poquito (o mucho) para despertar.
Estando allí, conocí a personas que me ayudaron a comprender todo esto, y que además, reinventaron mi concepto de amistad, de altruismo, de cooperación; y por ello me gustaría contaros un poquito más de estas pequeñas grandes luchadoras, y de las educadoras que dan lo mejor de sí mismas para velar por la seguridad de estas niñas y para que poco a poco construyan su proyecto de vida.
El Centro las Flores es una casa de acogida ubicada en las afueras de Tegucigalpa, en ella conviven veinte niñas de edades comprendidas entre 6 y 18 años que han sido víctimas  de violencia sexual. Gracias a este centro, con el cual colabora esta ONG, las niñas pueden vivir en un entorno seguro que les provee de sus necesidades básicas; algo tan simple y tan vital para la infancia como alimentación, asistencia médica, educación, y seguridad. Gracias a esta labor las niñas pueden desarrollar su independencia, pueden encaminar un futuro de vida que ellas mismas deciden.
Mantener este Centro abierto supone mucho esfuerzo, obviamente. Por un lado, recursos humanos; en este caso un equipo de personas que se desviven para que este centro no cierre sus puertas. Las Flores cuenta con una directora y una trabajadora social que trabajan por las niñas, por su educación, que les enseñan a ganarse las cosas con esfuerzo y superación, que les hacen fuertes en sus momentos débiles y humildes en los ataques típicos de la infancia y adolescencia; y unas educadoras que les dan todo su amor, que viven en el centro con ellas las 24 horas del día, lo que supone un gran sacrificio personal que están dispuestas a realizar porque saben que son el mayor apoyo para ellas, que son su otra familia. También forman parte de esta red humana las ONG y asociaciones que luchan por mantener con vida este proyecto, la ONG española “Asociación para el Desarrollo y la Igualdad” y la hondureña “Asociación Koinonía”; y cómo no, también todas las madrinas y padrinos que colaboran con ellas.
Y  por otra parte, el lado menos amable pero necesario igualmente, los recursos económicos. En un país como Honduras, donde la pobreza está a la orden del día, las subvenciones por parte del gobierno llegan tarde o no llegan, y estas modestas asociaciones tienen que lidiar con infinidad de dificultades para conseguir este dinero con el que hacer frente a necesidades tan básicas. Yo he sido testigo de todos estos obstáculos diarios a los que se enfrenta el centro cada día para mantener sus puertas abiertas, y cuando has vivido su realidad no puedes permitir que estas niñas vuelvan a su vida anterior; este centro es lo único que les asegura un futuro digno, y entonces entiendes todo lo que estas personas hacen para que siga funcionando.
Para que las conozcáis un poquito más, estas veinte niñas, a cuál más especial, combinan sus tareas en el centro (limpieza, mantenimiento, cocina, cuidado de los animales, lavandería…) con su educación. Unas van al colegio, otras a un centro especial, y otras a un centro de adultos en el que trabajan duramente para compensar su incorporación tardía al sistema educativo. Con su esfuerzo y dedicación al trabajo,  cuatro de ellas consiguieron estar en el cuadro de honor del colegio el curso pasado, y las más mayores, en su último año de bachillerato, ya comienzan a pensar en su futuro universitario; medicina, empresariales y veterinaria.
Son unas chicas maravillosas, con una optimista visión del futuro y trabajadoras como nadie. Derrochan alegría y también les gusta pasárselo bien ¡por supuesto! Además les encanta el baile, ¡ellas fueron mis profes en la punta hondureña!
Ahora acaba de comenzar el curso escolar, y con ello hay que hacer frente a gastos adicionales de material, transporte, ropa… además de las facturas: agua potable, comida, utensilios de aseo, salario de las trabajadoras… y todos aquellos imprevistos que vienen sin esperar. Por ello me gustaría animaros a colaborar con el centro desde la ONG española que trabaja con ellas; como podéis imaginar ¡cualquier donación es bienvenida! Todo sea por que este centro pueda seguir acogiendo a niñas víctimas de una sociedad en la que vivimos todos. ¡Gracias de parte de todas las chicas de las Flores!
 
Nira Plaza Coca (Londres)
 

lunes, 1 de septiembre de 2014

NIRA EN HONDURAS, CATRACHA DE CORAZÓN

Catracha de corazón.

Sí, sólo un mes ha hecho falta para que este país me haya robado el corazón. No solo por sus brumas entre montañas, sus atardeceres, sus colores… sino también por su lucha, su solidaridad, su calor, y cómo no, por su gente.

La última tarde que pase en España, un amigo, cooperante en Honduras, me dijo lo siguiente “Vive el momento al máximo, pero no intentes que el resto viva lo que tú vas a vivir” Hace apenas dos días, lo comprendí; no hay palabras para describir esta experiencia. Aun así, lo voy a intentar.

Mi viaje comenzó tres semanas atrás, cuando las trabajadoras del centro Las Flores me recibieron en el aeropuerto de Tegucigalpa con algunas de las niñas. Ya en ese momento pude ver en sus sonrisas y la ilusión de sus ojos  que me costaría mucho dejar este lugar; y en efecto, a una semana de volver a España mis sentimientos comienzan a revolucionarse: ellas han conseguido que me sienta como en casa.

Cuando vi el centro por primera vez, quedé fascinada por la preciosidad del entorno en el que se ubica, caracterizado  por el tono selvático de su vegetación, un riachuelo y pequeños y humildes hogares. El Centro “Las Flores” lo componen pequeñas casitas rodeadas de jardines y árboles de frutas exóticas donde conviven veinte niñas con las que no sólo he aprendido cada día un poquito más acerca de este maravilloso país, su gente, sus costumbres… Sino que he crecido con ellas, con su fortaleza, su amabilidad y con la sonrisa que le muestran a la vida cada día al despertar.


Esta experiencia está siendo una de las más enriquecedoras que he tenido la oportunidad de vivir. Yo intento ofrecer cada día lo mejor de mí, trabajando allá donde se precise mi ayuda, colaborando con todas para que este hogar funcione; pero sin duda lo que recibo supera con creces a lo que doy. Todas aquí se han preocupado de que conozca los mejores rincones del país: he viajado a las ruinas Mayas de Copán, al Cristo desde donde se divisa el último rincón de Tegucigalpa, a los preciosos pueblos artesanos de Ojojona y Valle de Ángeles...  Me han integrado en la vida hondureña:  he ido a comprar frutas y vegetales completamente nuevos para mí al Mercado de Comayagüela, he jugado al fútbol en las laderas de La Cuesta, he molido tortillas de maíz, he tostado café, he comido mangos y guayabas recién cogidos del árbol… Ellas han conseguido que me sienta como en casa, por su entusiasmo, su alegría, sus abrazos de buenos días y buenas noches. Ellas me han abierto su hogar y su corazón. Nuestros grandes momentos juntas se han transformado en lecciones de historia, baile, cocina… y todo ello hace impensable que apenas me quede una semana.

Mi gratitud y afecto va dirigido a ellas: las niñas de este Centro, que me han ofrecido todo su cariño desde el primer momento; y por supuesto, a la directora, y a todas las trabajadoras, que me han cuidado y se han preocupado de no me falte de nada aquí. También les dedico toda mi admiración por hacer esta preciosa labor, luchando cada día para que este centro no cierre sus puertas;  para que este lugar consiga las escasas subvenciones que hay, y los medios y recursos para que las niñas estén sanas y felices;  para que tengan los apoyos necesarios y reciban una educación de calidad; y sobre todo, para que se realicen como personas y como mujeres fuertes e independientes.

Para mí, Honduras son ellas. Aquí se queda un pedacito de mi corazón.




NIRA PLAZA COCA, VOLUNTARIA EN LA CASA DE LAS FLORES, TEGUCIGALPA. HONDURAS

jueves, 9 de enero de 2014

Las mujeres y su empoderamiento en la sociedad patriarcal

Artículo de Rosa María Casero Burgos, delegada de Acción para el Desarrollo y la Igualdad en Andalucía (Sevilla) y en Ciudad Real. Es experta en género, cooperación internacional y acción social. Trabaja con nuestra organización en la coordinación de actividades y en especial, en temas relacionados con mujer, creatividad e igualdad,


Antes de empezar, quiero exponer una frase de Linda Mayoux que define el empoderamiento femenino como: “el proceso en marcha a través del cual las mujeres obtienen igualdad de derechos, poder y recursos como los hombres”[i]

Me gustaría  centrarme en la expresión “empoderarse  para conseguir poder” como el de los hombres. Mis preguntas iniciales son las siguientes, ¿Es el poder un medio para conseguir la igualdad?, ¿Por qué siempre hablamos de dar poder a la mujer?, ¿De qué poder estamos hablando?

Empoderar significa conseguir poder social, económico, cultural o político, para estar en equilibrio con respecto a otros colectivos. En nuestra sociedad, se intenta empoderar a las mujeres para que consigan la igualdad con respecto a los hombres.

 El primer concepto importante es el de igualdad. Porque la desigualdad es una realidad que nos rodea, que a veces es visible, pero otras muchas se oculta -aunque eso no significa que no exista-. La sociedad  está tan acostumbrada a ella, que no nos damos cuenta de todos los casos en que ocurre.

Es por ello, que el empoderamiento es un paso importante que hay que llevar a cabo en nuestro entorno, en nuestra sociedad patriarcal, para que poco a poco a los hombres y a las mujeres se les mire como personas iguales en derechos, capacidades y habilidades, en su  diversidad cultural, social y laboral. Sobre todo, se deben incorporar sus voces, sus necesidades y sus puntos de vista en un plano de igualdad.

El primer paso para empoderar, es saber que existe desigualdad, pero no debemos olvidar que empoderar es aportar capacidades para equiparar. El poder es un término de la sociedad capitalista: quien tiene poder es quien domina al sumiso; crea superioridad y hoy en día,  nos acerca hacia la felicidad -esto es lo que se  nos dice-

Para acercarnos a la igualdad, es necesario en primer lugar, un importante aporte de recursos que a las mujeres se les ha negado, durante toda su historia, apareciendo siempre en un segundo plano con respecto al hombre, con un rol de cuidadora, sustentando a la sociedad, pero siendo invisible a su entorno. Sin que la sociedad se diera cuenta, realmente, de su papel de pilar de la sociedad.

Cansadas de ese rol,  las mujeres hemos luchado -y seguimos luchando- para conseguir esa igualdad, esa condición que nos equipare a los hombres. En un sistema patriarcal y donde el poder tiene diferentes matices y caminos para ser alcanzado, posiblemente, el que lleguen a tener las mujeres no será el mismo que ,en la actualidad,  tienen los hombres. Pero de lo que sí estamos seguras es que todos están relacionados, ya que si tienes poder material o político, puede ser que también tengas poder social -y viceversa-.

Es por ello, que es complejo establecer “de qué poder estamos hablando” exactamente cuando decimos “empoderar” a las mujeres dentro de un sistema que tiene como base una estructura patriarcal. Pero eso que lo hace difícil y complejo es también lo que le dará contenido diferente y pondrá en su lugar aquello que aún se está vislumbrando -y es además diferente en cada sociedad, de acuerdo con su historia, cultura y sociedad-.

Habrá que recorrer todavía un difícil y  largo trecho. Pero para ello todavía es necesario completar el desarrollo de un conjunto de conceptos nuevos, y con ellos, y a través de ellos, recorrer el difícil camino de la igualdad. Pero sin  olvidar, en ningún caso, que cuando se pretende dar pasos  -pequeños o grandes- para la igualdad, tanto las mujeres como los hombres deben caminar juntos.

 

 




[i] Comentarios de la Visión de Linda Mayoux por Ellie Bosch, I/C Consultora. El micro-crédito necesita una nueva agenda para el empoderamiento de la mujer. La Haya BO-660i/02-37. Julio 17, 2002. P. 8.

domingo, 22 de diciembre de 2013

Amigas y amigos solidarios con nuestra infancia amiga


Las fiestas navideñas y los finales de año nos remiten a palabras como felicidad, comidas con amigos, festejos, velas, canciones, y también solidaridad. Es ese momento del año en que muchas personas se sienten inclinadas a pensar en otras personas, que tal vez no tengan todo lo que ellos van a utilizar, regalar, disfrutar o consumir en esos días. Y entonces es cuando se celebran comidas, mercadillos, encuentros y reuniones solidarias para apoyar personas, proyectos o comunidades que sin saberlo ni esperarlo, reciben estupendos regalos en forma de materiales escolares, juguetes, alimentos, etc.

Nuestras madrinas y padrinos ya sabéis, lo hacen a lo largo del año y nuestros amigos y amigas que son socios de la organización contribuyen de forma permanente a que salgan adelante los proyectos que con o sin subvención podemos llevar a cabo.

Desde aquí y siempre, nuestro agradecimiento.
 
También tenemos la enorme suerte de ser una de las organizaciones que se benefician de la solidaridad que se acerca a nosotros para conocer los temas con los que se puede sentir más atraída, vinculados a los proyectos de nuestra ONGD.  Porque algunas personas, lo hacen una vez al año para apoyar proyectos con recursos que van a llegar, íntegros, a los amigos que tenemos en las comunidades con las que estamos asociados. Y no es la primera vez que trabajan con nosotros, es frecuente que estén pendientes de nuestras sugerencias para que su colaboración esté bien encaminada y cumpla su objetivo.
 
Este año las comunidades que se verán favorecidas son El Sembrador, en Tegucigalpa Honduras y la escuela de Choquiac, Municipio de Cantel en Quetzaltenango, Guatemala.
 
Introduciré algunos antecedentes:

El Sembrador es una guardería que está localizada en un barrio suburbano de Tegucigalpa. A ella acuden niñas y niños desde que son bebes, hasta los 6 años, que pertenecen a familias trabajadoras, muchas de ellas cuya cabeza de familia es una mujer. En el año 2008, gracias a una de estas personas solidarias que se ofreció a colaborar en ese momento, se pudo finalizar la construcción de la guardería y nuestra organización acudió a la inauguración gracias a una visita que estaba concertada para otros proyectos en la misma ciudad.

 
El proyecto de El Sembrador, se encuadraba dentro de la colaboración permanente que Acción para el Desarrollo y la Igualdad, mantiene desde 2006 con La Casa de Las Flores, un centro de apoyo a niñas en situación de riesgo, que pertenece a la organización Koinonia, gestora también, de 17 guarderías que como El Sembrador apoyan a las familias de menores recursos en Tegucigalpa.
 
Escuela de Choquiac

La escuela de Choquiac, en Cantel, es también una vieja amiga de nuestra organización. Conocimos su existencia y requerimientos cuando en 2009, celebramos  el encuentro  de los 20 años de la Convención de los Derechos de la Infancia, con UNICEF en La Casa Encendida. A este encuentro  acudieron dos adolescentes y un coordinador del Parlamento de la Niñez y la Adolescencia quienes desde ese momento fueron (con la ONG IDEI) nuestros interlocutores. Esta es  una escuela autogestionada por la comunidad. Debido a la falta de iniciativa del Estado para crear una escuela local, en 1994 los padres decidieron fundar la escuela bilingüe español-maya con el apoyo de INEPAS (Instituto de Estudios de Español y Participación en Ayuda Social). Actualmente cuenta con el apoyo de otro organismo privado FUNDAP (Fundación para el Desarrollo Integral de Programas Socioeconómicos).

Gracias al apoyo y la imaginación de la ONG Descubre Latinoamérica (celebrando mercadillos, reuniones, encuentros solidarios y subastas de arte) se resolvió un grave problema relacionado con la salud y la alimentación: se construyó una nueva cocina-comedor para que las comidas de los escolares que llevan a cabo las madres pudieran hacerse con el cuidado y la limpieza necesarios. Se inauguró en el año 2010.


Los proyectos futuros

 La mejora que recibirán estos dos centros infantiles corresponde a necesidades de índole recreativa, educativa y cultural que no es excesivamente amplia en ambos centros. La falta de recursos para juegos infantiles, libros y espacios de lectura son los que se van  a resolver con este apoyo, que llega como regalo de Reyes.
 
En El Sembrador, se instalarán juegos de patio, infraestructura que en nuestro país es impensable que no exista en una escuela infantil. Inaugurada en 2008, la guardería no ha podido hasta este momento enfrentar los costes correspondientes a estas instalaciones.


En la escuela de Choquiac, se construirá una pequeña biblioteca que permitirá no solo que los escolares tengan un lugar de lectura sino que va a permitir guardar los libros que el Estado ha remitido al centro  y que en la actualidad no tienen ubicación. Estos libros corresponden a la dotación enviada por el  Programa Nacional de Lectura  “Leamos Juntos” con el Acuerdo No. 0035-2013 (entrega de 4.5 millones de libros de lectura de Preprimaria y Primaria).

 
Gracias en estos casos, a una amiga solidaria, que se ha hecho eco de las necesidades de los dos centros, podemos convertir su sueño en realidad. Los niños y niñas de El Sembrador y de Choquiac podrán jugar con juegos infantiles de patio y leer con mayor comodidad, disfrutando de todo aquello que es una obligación, según la Convención de los Derechos de la Infancia: la educación, la cultura  y el juego en un ambiente limpio, sano y feliz.
 
Esperamos que esos sentimientos se mantengan, pero sinceramente, lo que nos gustaría más  es que fueran cada vez menos necesarios, ojala sea así en un futuro no demasiado lejano. Y que podamos verlo.






domingo, 1 de diciembre de 2013

Comentarios a lo largo y ancho del camino con la Zaigua


Este es un texto que han enviado Andrea y David para nuestro blog. Ellos son dos jóvenes amigos periodistas que desde hace más de un año y medio recorren con su “zaigua” los caminos del continente americano, desde donde iniciaron su ruta, México hasta donde están ahora, Chile y Argentina. Estimulados por nuestro primer artículo sobre discapacidades nos han enviado este, que esperamos que sirva de inicio para futuras colaboraciones.



Con los ojos de Zaigua Trough the Americas

 

En nuestro largo camino por Latinoamérica hemos podido observar las grandes dificultades en cuanto a movilidad a las que se tienen que enfrentar muchas personas todos los días. Estos desafíos están especialmente acentuados en comunidades indígenas y/o rurales.

Es cierto que estadísticamente las mayores concentraciones de gente siempre van a estar en las grandes ciudades y por tanto, los recursos económicos van dirigidos a estas poblaciones centrales. Sin embargo, en el ámbito rural también viven muchas personas que día a día ven limitada su movilidad, especialmente los ancianos. Gente, que debido a su salud necesita hacer largos y difíciles desplazamientos hacia los hospitales y las barreras -arquitectónicas, sociales y de movilidad- comienzan a aparecer desde que están en su propia casa.

En primer lugar viven en espacios humildes, muchas veces construidas por ellos mismos, con suelos irregulares y escaleras que dificultan sus desplazamientos. Después tienen que transitar por caminos, normalmente con grandes bultos, sin asfaltar y con lodo. Si consiguen un transporte, posiblemente sea un autobús antiguo que en cualquier país desarrollado hace años habría dejado de circular, sin ningún tipo de adaptaciones específicas para personas con dificultades de movilidad o debido a la edad y a las situaciones tan duras  que han tenido que vivir.
 
 
Una vez que están en la ciudad, aparte de las barreras antes mencionadas, estas personas se tienen que enfrentar a un tráfico infernal que no los respeta y en muchas ocasiones provoca accidentes mortales.

Basados en nuestra experiencia por Latinoamérica, a lo largo y ancho de los caminos que hemos recorrido, todavía falta mucha concientización social y política sobre este tema.

Teniendo en cuenta  que los recursos económicos en primer lugar van dirigidos a solucionar otras dificultades sociales, se necesita un gran aporte económico para que no solo cualquier persona “capitalina” pueda moverse libremente sino también la gente que vive  en el interior, en las áreas rurales que son -contradictoriamente-  generadoras de bienes y productos dirigidos a las grandes aglomeraciones urbanas
 
No podemos ni debemos olvidarnos de ellos.

Las fotos son de la Comunidad Wachimak en el Amazonas Ecuatoriano visitada  hace tres meses por Andrea y David.
 

lunes, 25 de noviembre de 2013

Mujer y compromiso: hacia un nuevo bienestar


España fue un Estado del Bienestar hasta hace muy poco. Cuando se fue hundiendo poco a poco la economía del ladrillo y la población fue asumiendo los golpes: las bajadas de sueldo, las despedidas masivas, la privatización de los servicios, los sueldos bajo cuerda de los políticos -elegidos democráticamente-; seguimos hacia adelante.
Pero ya algunas personas no pueden (¿o no podemos?) seguir viviendo.  Literalmente, porque la falta de asistencia sanitaria y el coste de los medicamentos hace que muchas personas mueran antes, que muchos  niños no coman lo suficiente cada día, que haya que entregar alimentos para que muchas familias puedan tener tres comidas diarias, que tengamos que ver cada día con mayor frecuencia, personas que piden en las calles. Y no son inmigrantes, drogadictos, marginados, como  acostumbran a denominar aquellos que no entienden nada de lo que está pasando.

Los que piden, los que soportan, los que sufren…somos todos, familias que sobreviven con la jubilación de sus mayores, o su ayuda cuidando a los nietos, personas que han perdido su trabajo, que solo tienen una pensión mínima, que habían considerado a este país una oportunidad ¿se habrá perdido definitivamente esa oportunidad?...

La responsabilidad de la pobreza es la economía neoliberal, sustentada por mercados financieros que no ven ni sienten dolor, muy mal manejada (bien manipulada para ellas)  por empresas transnacionales de índole financiera,  por la acumulación fraudulenta de los bancos, regalar hipotecas alegremente, malas inversiones privadas, falta de apoyo a las PYMES, acumulación de riquezas por parte de algunos, la desigualdad en la redistribución de la riqueza. Y por supuesto, de la  miserable actitud de los que abren cuentas en bancos de paraísos fiscales, con dinero que han sustraído en nuestro país a través de las cuentas ilegales de los partidos políticos, de los ERES falsos, de pagar miserias a los empleados.
Y entonces damos muestras de solidaridad repartiendo alimentos, ropa y ayudas, sabiendo que esa no es la solución (o lo es por unos días…) sino un cambio de rumbo del país, un cambio de forma de asumir la economía. Con apoyo a PYMES, emprendedores, a inventores e investigadores. Pero sobre todo, que nos impliquemos todos en la necesidad de inventar modelos nuevos sin más retraso o justificaciones personales, ¡ahora mismo! Con menos envidias personales donde encuentren apoyo aquellos que de verdad son creadores de proyectos, de  ideas, de riqueza y de tal vez, un nuevo bienestar. 

Ya que al anterior parece que no es posible volver la cabeza.
¿Dónde se sitúa la mujer ante ese “nuevo bienestar”?
El nuevo bienestar -como lo denomino-  no puede mirar hacia atrás. Debe mirar hacia adelante y hacia la mujer -compañera, madre, abuela, amiga- como creadora,  artista, profesional, emprendedora y empresaria. Defendiendo el lugar de cada una y de cada uno, en  igualdad de oportunidades.

 La economía y la crisis de los últimos años se han visto favorecidas por una desmedida ambición masculina, en la que también cayeron muchas mujeres.  La nueva visión debe ser diferente, con una mirada social -no sólo de marketing social, que vende mucho-  sino verdadera y respetuosa con las habilidades, que no favorezca puestos o privilegios, sino capacidades, y sea además, un apoyo y empuje de aquellas personas que no puedan o no sepan tomar decisiones. Personas que pueden tener eso sí, enormes virtudes e ideas.  Será posible a través de la educación de nuestras niñas y niños en valores humanos que tengan en cuenta la libertad personal y de ideas y el respeto por las diversidades, la capacitación de las mujeres y hombres que tienen que adaptarse y encontrarse en esta nueva condición.
-          La mujer cuando hay que sacar una propuesta adelante, sabe apoyar sin presionar, aconsejar sin criticar y completar lo que falta.  Por lo tanto, consolidemos una nueva forma de crear, demos paso a la mujer con todas sus capacidades, que donde ella esté, habrá lugar para la  implicación, creatividad, la esperanza y un  nuevo bienestar. Y sobre todo y con todas, seamos parte de este cambio.